Juan y Silvia Tango
 
EL TANGO

DESDE BUENOS AIRES

He tenido la suerte de viajar en dos ocasiones a la cuna del Tango, la ciudad de Buenos Aires.
Una ciudad en la que se puede escuchar a músicos de Tango, en cualquier parte, en una milonga, en un restaurante, en un bar, en la calle,…
Las milongas, forman parte de otro mundo. De repente, entras en un lugar que te transporta al pasado.
Locales muy antiguos la mayoría, con restos del esplendor de épocas pasadas y llenos hasta rebosar a todas horas. Vas viendo como la gente va y viene y se van llenando más y más hasta que no cabe una aguja.
En las pistas, hombres (muchos de ellos de edad avanzada) y mujeres de todas las edades dejándose llevar por la magia de una música que no deja a nadie indiferente.
Emociona ver como dos personas que muchas veces no se conocen, se funden en un abrazo muy cerrado y sus cuerpos se mueven como si fueran uno solo. Las mujeres cierran los ojos y se dejan llevar. Pocos bailes producen tanto placer: bailarlo y observar a otras parejas crear su Tango.
No hay lugar para filigranas al bailar, porque la costumbre en la milonga es no mezclar el sentimiento del Tango con el escenario. En el fondo, el Tango es un baile para quererse, aunque sea por unos minutos.

Silvia 2005